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 Pitxi Pitxi
Wednesday 4 de January de 2006, 00:00:00

Tipo de Entrada: RELATO | 2 Comentarios | 8911 visitas

La Cordillera Blanca, como toda Sudamérica en general, es un buen lugar para hacer grandes montañas por tu cuenta, sin tener que pasar por alguna agencia que te tramite los papeleos y el alquiler del transporte, animales de carga, etc. Aquí te lo puedes hacer todo tú, por lo que te ahorras bastante dinero. El Alpamayo es una montaña espectacular por su silueta, y su ruta ?normal? no deja de ser difícil y peligrosa. Difícil para los que no hayan hecho algo de escalada en hielo, porque la vía en sí (el último tramo, desde el último campamento) es una canaleta en la que no hay nada especial, salvo su inclinación (llegando a tener algún tramo de 80º, con una media de 60º). Y peligrosa porque hay un tramo de seracs colgantes antes del Campo 1 muy expuesto y propicio a los aludes. De hecho, cuando estuvimos allí, una expedición española fue barrida en este lugar por un alud de seracs, habiendo algún muerto (no recuerdo cuantos). Al pasar por ese mismo lugar pudimos ver los restos de la avalancha así como objetos de los expedicionarios. Pero al margen de esto, es una montaña que se disfruta de principio a fin. Lo único que arreglamos antes de partir a Perú fue el vuelo (lógicamente) y el alojamiento en Huaraz (capital del valle andino). Lo demás (compra de comida, material si hace falta, alquiler de burros, transporte, etc?) lo hicimos in situ sin ningún problema.

Ruinas de Wilkawain
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Ruinas de Wilkawain
Llegando a la cima del Urus
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Llegando a la cima del Urus
Espectaculares muros de hielo subiendo al Ishinca
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Espectaculares muros de hielo subiendo al Ishinca
Alpamayo
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Alpamayo
Subiendo por la vía Ferrari
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Subiendo por la vía Ferrari

El primer día nos dedicamos a visitar el pueblo para empezar el proceso de aclimatación, ya que Huaraz está a una altura de 3052 mts, y así íbamos viendo que lugares había para comer, comprar recuerdos, etc.
Al día siguiente nos fuimos a ver unas ruinas preincaicas que están solo a 7 km de Huaraz, y a 3450 mts, para seguir con la aclimatación. Estas ruinas se llaman Wilkawain, y en realidad se compone solo de un edificio bastante bien conservado. A la entrada de un pueblo cercano nos acompañó un chaval de unos 10 años, con la intención de explicarnos la historia de las ruinas (y ganarse algunas monedas, claro).
De las ruinas bajamos al pueblo de Monterrey donde comimos, y de ahí en un colectivo (furgoneta-taxi) volvimos a Huaraz.
Los 3 días siguientes los pasamos aclimatando en dos de los picos más frecuentados de la cordillera, ya que son ideales para seguir con la aclimatación, porque son fáciles, de rápido acceso y el campo base es el mismo. Son el Urus (5420 metros) y el Ishinca (5534)
En Huaraz cogimos un colectivo hasta la localidad de Collon, y allí contratamos a un arriero y dos burros para ir al campo base de estos picos. El campo base está a 4300 metros, los días que estuvimos nosotros no había mucha gente. Por aquel entonces estaban construyendo un refugio (supongo que ya estará terminado).
Al día siguiente subimos al Urus. Sin prisa fuimos subiendo, primero por terreno pedregoso, luego herboso, y al final por terreno glaciar. La subida es sencilla, pero empinada. Tardamos unas 5 horas en subir, y estuvimos en la cima una hora y veinte minutos disfrutando del paisaje y del espléndido día.
Al día siguiente fuimos al Ishinca, un poco más alto. Este pico tiene una zona que impresiona verla, se trata de unos muros de hielo por los que se pasa cerca (pero sin peligro ya que no están en caida directa por donde se pasa). La ascensión es fácil también, pero menos dura que el Urus, ya que no es tan directa y tan empinada. Se da un rodeo a la zona de los muros de hielo. Este día hacía algo más de frío que el anterior (-10). Tardamos unas 5?40 horas en subir.
Al día siguiente vino el arriero con los burros a buscarnos para volver a Huaraz. El resto de este día y el siguiente lo dedicamos a descansar, a comprar comida y a preparar el equipo que llevaríamos al Alpamayo.
De Huaraz cogimos un colectivo hasta Caraz, donde compramos algo de fruta fresca y alguna otra cosa más en el mercado. Y de aquí en otro colectivo hasta Cashapampa, que es donde empieza la aproximación al campo base, y donde se alquilan los burros. Volvimos a alquila un par de ellos, y el arriero que vino con nosotros se trajo a su hijo para que nos ayudara en lo que fuera necesario. Salimos de Cashapampa después de haber comido algo y llegamos a Llamacorral donde acampamos. Aquí el arriero y su hijo nos prepararon una cena a su estilo, para mearse de gusto, y no nos dejaron hacer nada, ni fregar. Después de la cena el arriero nos contó los problemas que tienen los que se dedican, como él, a transportar el material de las expediciones al campo base con sus burros. Resulta que hay una organización oficial que regula este trabajo, tienen sus tarifas oficiales y pagan una cuota por pertenecer a esta organización, pero hay algunos desalmados que no pertenecen a esta organización (y por lo tanto no pagan su cuota), y aparte de quitarles trabajo, se dedican a robar a sus clientes. Esto ha generado desconfianza por parte de algunos expedicionarios que se han buscado la manera de llegar al campo base sin contratar sus servicios. La verdad es que lo contaba casi con lágrimas en los ojos, ya que es su sustento más importante, y el de su hijo. Así que ya sabeis, si vais por allí contratar los servicios de porteadores oficiales, por su bien y por el vuestro.
Al día siguiente, tras un suculento desayuno, que nos volvieron a preparar el arriero y su hijo, partimos hacia el campo base. Este tramo es muy bonito, se pasa por dos lagunas y el camino es muy llevadero. Llegamos al campo base (4300 metros) y tras montar la tienda y comer, preparamos el equipo para la ascensión. La ascensión se hace en dos días, el primero que se sube al Campo 1 (atravesando la complicada zona de seracs), y el segundo el que va del C1 a la cima y se baja al campo base.
Pues bien, al día siguiente emprendimos la subida al C1. Es una subida terrorífica, no por lo difícil, sino por el esfuerzo, ya que llevábamos las mochilas a tope, íbamos con las botas de plástico, y el terreno al principio era pedregoso, de hecho es una morrena. Y eso que el hijo del arriero nos acompañó hasta la entrada del glaciar llevándonos algo de peso, pero cuando llegamos al glaciar nos despedimos de él y nos tuvimos que repartir lo que él nos llevaba. Una vez en el glaciar no quitamos ojo a la zona de los seracs. Al pasar por la zona de la avalancha que se llevó a los españoles vimos guantes rotos, algún trozo de bastón, etc. Pasamos lo más rápido que pudimos y después empezamos la subida de estos seracs por su parte derecha pegados a la roca de la montaña. Así llegamos al collado donde vimos la majestuosidad de esta montaña, y la ruta por la que subiríamos al día siguiente.
Nos levantamos a las 2?30 de la mañana, y tras un breve desayuno nos pusimos todo el equipo y encordados nos dirigimos a la rimaya donde empieza la canaleta. Todavía era de noche cuando llegamos a la rimaya, suerte que no estaba muy abierta y no fue muy complicado pasarla. Nada más pasar la rimaya había un tramo de unos 80º que había que recorrer hacia la derecha para entrar en la canal. Desde aquí se fueron sucediendo los largos sin complicación, al principio (un par de largos) con hielo vivo de unos 60º y después con un hielo mucho mejor, entraba el piolet perfectamente. Poco antes de la cima se vuelve a enderezar el terreno hasta los 80º, y así desemboca en la arista que lleva a la cima, tras 6 horas desde el C1. Tuvimos un día con niebla por lo que no pudimos disfrutar mucho del paisaje. Pero la sensación de estar escalndo el Alpamayo era grandiosa.
La bajada fue divertida, todo rápeles hasta la rimaya y luego ya sin cuerdas hasta la tienda. Descansamos en la tienda unos 45 minutos y emprendimos la bajada al campo base. El tramo de los seracs también lo bajamos rapelando, y de ahí al campo base sin problemas. El hijo del arriero subió hasta el comienzo del glaciar para ayudarnos con las mochilas hasta el campamento base. La propina se la tenía ganada. Por supuesto nos volvieron a deleitar con una estupenda cena, y esa noche dormimos como marmotas. Al día siguiente volvimos a Huaraz, y esa noche nos tomamos unos Pisco Sour (bebida alcohólica del lugar) que nos supieron a gloria.
Aún hubo tiempo para hacer turismo. Fuimos a los baños de Monterrey a relajarnos. Son unas piscinas de aguas termales. También fuimos a Chavín, una zona famosa por sus ruinas. Y por supuesto a Taricá a comprar artesanía. Después vuelta a Lima donde concluyó nuestra expedición.

Saludos


2 Comentarios
Enviado por Igor el Tuesday 5 de April de 2011

“Aupa! muy bueno el repor.. Tengo muchas ganas de escalar el alpamayo y de ver aquella zona desde hace ya mucho tiempo. Me gustaria saver mas o menos cuanto dinero me podria salir el ir alli.. sin guias ni da asi,buscandome yo la vida! Eskerrik asko!!Muchas gracias!!”
Enviado por Alonso el Sunday 3 de July de 2011

“Hola, quería ir en septiembre al Alpamayo y me gustaría contactar con los arrieros que os ayudaron a vosotros. Agradecería me indicases como ponerme en contacto con ellos.
Gracias.

jose-alonso-xixon@hotmail.com”


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